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Garantizar el compromiso en toda la empresa: Es responsabilidad del personal directivo garantizar que todos los empleados y socios comerciales relevantes estén al tanto de los valores y las normas de la empresa.

Establecer responsabilidades: El personal directivo tiene la responsabilidad general de aplicar y mejorar continuamente el programa anticorrupción de ética y cumplimiento. Como ya se ha expresado, en las empresas grandes el personal directivo no puede participar en las actividades operativas cotidianas. Por consiguiente, puede asignar esas responsabilidades a personal clave dentro de la empresa (v. gr., el director de cumplimiento).

Proveer suficientes recursos: Para reafirmar la importancia del programa y la sinceridad del personal directivo, resulta clave que la empresa asigne recursos suficientes para la aplicación y la mejora continua del programa. Esos recursos incluyen tanto recursos humanos, con las cualificaciones apropiadas, como recursos financieros.

Definir el alcance y la extensión del programa:

  • El nivel de divulgación de la información;
  • Si el programa será sometido a alguna forma de evaluación o valoración independiente;
  • Si la empresa participará en iniciativas voluntarias.

Poner en práctica el respaldo y compromiso:

Comportamiento de los superiores es el factor que más influye en el proceso de toma de decisiones de los empleados. Cuando se enfrentan a una situación conflictiva, los empleados generalmente imitan el comportamiento y las acciones de sus superiores, ya que los perciben como el mejor curso de acción.