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El programa anticorrupción de ética y cumplimiento consiste en políticas y procedimientos que abordan el riesgo de corrupción. El desarrollo y la mejora continua de las políticas y procedimientos deben reflejar las siguientes características:

  • Consistencia con todas las leyes aplicables

Las empresas deben hacer una amplia investigación sobre las distintas leyes y regulaciones de los países en los que operan. Las empresas también deben asignar expertos jurídicos para que revisen el diseño del programa respecto de su consistencia con las leyes nacionales e internacionales.

  • Adaptación a requerimientos específicos

Los resultados de la evaluación de riesgos de la empresa determinan la extensión de los riesgos y las áreas específicas a las que deberían apuntarse las medidas anticorrupción. Otros requerimientos podrían ser la cultura institucional o costumbres.

  • Participación de las partes interesadas

Invitando a los sindicatos, auditores o socios comerciales a comentar sobre el programa anticorrupción. El enfoque participativo en la aplicación y mejora continua del programa crea entre las partes la percepción de haber asumido el programa como propio.

  • Responsabilidad compartida

El cumplimiento del programa anticorrupción es obligatorio y debe aplicarse en todos los niveles, funciones y áreas de la empresa. Es crucial evitar la impresión de que existe una doble moral y flexibilidad en la interpretación de las políticas y los procedimientos.

  • Accesibilidad

La información sobre el programa anticorrupción y los materiales de apoyo debe ser de fácil acceso. Las empresas podrían considerar la publicación de información en su página web y en boletines, publicaciones y otros medios de comunicación.

  • Lectura simple

El contenido del programa anticorrupción debe ser de fácil comprensión. Por lo tanto, es preferible evitar siglas o términos técnicos. Se puede potenciar su comprensión ofreciendo ejemplos de la vida real, orientación y herramientas adecuadas, que hacen que las políticas genéricas adquieran relevancia a nivel práctico.

  • Promoción de una cultura institucional basada en la confianza

Una cultura basada en la confianza permite transformar las políticas anticorrupción en valores, normas y principios y crea un ambiente favorable para los empleados honestos y éticos, que buscan asesoramiento en situaciones difíciles.

  • Aplicabilidad

El programa anticorrupción no solo debe ser aplicable a los empleados de la empresa, sino también a los socios comerciales y a otras partes interesadas externas. La participación de esas partes interesadas en las estrategias de comunicación, capacitaciones y otras medidas puede ayudar a alcanzar un mayor nivel de comprensión y a reducir el riesgo de corrupción.

  • Continuidad

El establecimiento de un programa anticorrupción no debe ser considerado como un proyecto que se realiza de una sola vez, sino más bien como un proceso continuo.